- ¡Maldita sea! Siempre me pasa lo mismo ¿Será que no estoy destinado a tomarme una taza de té en paz?
En los últimos 6 meses, de las 200 bebidas calientes que ha intentado ingerir, el diablo ha bailado en su boca en el 90% de los casos. Rabietas y decepciones, son cosas que le advirtieron al momento de tomar la misión y aventurarse a lo desconocido.
- Bueno, vamos a ver, ¿Qué me toca hoy? Sector 5, coordenada exacta y... Transmitiendo señal.
- 232 M.E.T código base 232-969.i3 María II, solicitando permiso de retorno.
1, 2, 3 segundos… Absolutamente nada.
- Un día más que pasa y no he
obtenido señal alguna. Dios mío pensé que estaba más cerca.
En la vastedad del universo cualquier
distancia medida en el tiempo del hombre es sumamente extensa. Visto
de lejos no pareciese ser de mucha importancia, pero desde esta
cabeza de primate evolucionado el desespero y el deseo te complican
la paciencia y van erosionando tu resistencia. Los años pasan
lentamente y la lejanía no parece acortarse jamás.
- Dios mío pensé que estaba más
cerca.
Sus ojos no brillan como antes. La
resignación se está apoderando de su cuerpo y el peso sobre sus
hombros no se hace más liviano, todo esto a pesar de tener su misión
completada. Lo único que tiene que hacer Jack es volver.
- Estos son los momentos donde los
hombres de verdad se mantienen.
Su mantra.
- Si me desmorono ahora... Dios me
perdonará ¿Lo harás, Señor? Ya estoy muy cansado, no puedo
continuar. Sé que estás aquí conmigo.
Nunca me ha gustado ver cómo los
hombres fuertes lloran. Se suponía que Jack en 10 años estaría de
vuelta ¿Dónde están todos?
- ¿He sido abandonado
por ti, Señor?
Es gracioso ver cómo
salen esas palabras de la boca de alguien que siempre se consideró
arrojado al mundo. ¿Qué hace diferente esta situación? Los
problemas de Jack aquí son los mismos que en la tierra, quedarse sin
comida, no poder moverse libremente, sentir que la vida se le va.
Solo el vacío le es desconocido y ha tenido mucho tiempo para
cambiar eso.
Su vida es dura, cerró
los ojos y cuando se dio cuenta ya habían pasado 3 semanas, ahora un
año, ahora dos. Ya quiere despertar. Y es que el desespero de Jack
no resulta ilógico. No todos los días un hombre se encuentra en una
misión tripulada para 10 años y ver como al mes 121 la comida
escasea, no encuentra a su gente y la poca esperanza que le quedaba
ha sido destruida por un dios sin respuesta.
- Si me voy a ir, lo
haré con un ¡BANG!
Es el combustible para una
semana. ¿Qué más da? En el cielo no hay mecánicos ni médicos
esperando que una ambulancia celestial pase entre las puertas doradas
de San Pedro. Jack merece ir al cielo, lo merece de una buena vez.
- Vamos a ver si
yo resisto más que la nave con tanto fuego.
La valentía corre por sus
venas ¿Es alegría lo que siente? Hay momentos en que él se
encuentra tan profundamente inmerso en sí, que no puedo descifrar sus
pensamientos. La llama está encendida ya no hay vuelta atrás.
- Ya no quiero hacer
esto.
Demasiado tarde, el fuego
ya está consumiendo todo a su alrededor. Jack cierra los ojos y se
deja llevar por el blanco de la llama que atraviesa sus párpados. No
hay dolor, no hay sufrimiento. No siente nada. Solo los brazos que
cruzan su espalda y se juntan con sus hombros. Esos brazos que no
había sentido en al menos una década y esa hermosa voz que le dijo
en medio de lágrimas:
- Han sido 10 largos
años. Por un momento pensé que no ibas a despertar jamás.
Mirando hacia arriba, con
la garganta maltratada por el respirador y recostado contra la cama
de hospital que tantas noches le permitió postrar su cabeza en esa
cómoda almohada para recuperar su cerebro, logró unir sus palabras
en oraciones con una ronca y silenciosa voz.
- Te extrañé, María.
Solo debía regresar. Y ya desperté.
Qué bello despertar cuando la esperanza comienza a desvanecerse.
ResponderBorrarPor muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes. - Khalil Gibran
BorrarMuchas gracias por tu comentario, Mercedes.
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