9.12.2014

El Retorno

Jack volaba en la MII-232, tomaba su taza de té y postraba sus labios ciegamente en la copa solo para quemarse lengua y paladar.

- ¡Maldita sea! Siempre me pasa lo mismo ¿Será que no estoy destinado a tomarme una taza de té en paz?

En los últimos 6 meses, de las 200 bebidas calientes que ha intentado ingerir, el diablo ha bailado en su boca en el 90% de los casos. Rabietas y decepciones, son cosas que le advirtieron al momento de tomar la misión y aventurarse a lo desconocido.