8.12.2015

Imaginación

La inspiración va y viene.

Cada cierto tiempo agarro mi lápiz y comienzo a escribir. No es fácil. Nadie dijo nunca que lo fuera, pero al colocar el último punto en la página, lo único que puedo hacer es escuchar las palabras retumbando una y otra vez en mi cabeza, al son de los latidos de mi corazón y tan suaves como el aire en mi respiración. Es una sensación inimitable.

Es un hijo, es un padre, es tu dueño y tu posesión. Es increíble que 100 palabras colocadas una delante de otra puedan producir tanto placer. Placer para el que crea, placer para el que lee. O al menos eso indica mi ego.

Son solo palabras, son solo pensamientos, sin embargo, tienen la increíble capacidad de convertir unas cuantas horas, en días, meses y años plasmados con caracteres sobre hojas de papel.

Eres tan afortunado que puedes vivir múltiples vidas y viajar a donde nunca has ido, conocer a quien no existe o seguir enamorándote de quien sí. Te vuelves amo y señor de tu destino y el de los demás. Al menos hasta que el grafito se agote.

Solamente me queda confesar que ya no tengo más que agregar, lo único que me impulsa a seguir escribiendo es saber que al colocar el último punto en la página, escucharé las palabras retumbando una y otra vez en mi cabeza, al son de los latidos de mi corazón y tan suaves como el aire en mi respiración. Será una sensación inimitable.

4.23.2015

Hola

El sentimiento nunca será suficiente mientras el tiempo siga corriendo. Es así cómo al verla tenía que detener el reloj para sentir cada onza de amor que corría por mi cuerpo.

¿Cual será su nombre?

Esas palabras nunca han escapado de su boca y por más que lo intente, mi mente no tiene imaginación suficiente para colocarle denominación a semejante escultura de ser humano.

Algún día, quizás.

Cada vez que entra por la puerta pierdo minutos de mi vida. Mi corazón se acelera y los latidos que le quedan a esa pequeña bomba de sangre se agotan.
Me vas a llevar a la tumba antes de tiempo.

Tan sólo me toca esperar. Esperar que mi cerebro haga su trabajo, mueva mis piernas, levante mis brazos y me haga concatenar las palabras correctas en la oración perfecta.

O mejor, simplemente me acerco y le digo:

    - Hola, mucho gusto. Mi nombre es Carlos. ¿Cuál es el tuyo?

4.21.2015

MicroCaps 1

Si los años nos parecieron cortos, la eternidad no será suficiente para nuestro amor.

1.19.2015

Un rima más

Un rima, dos rimas, ahí van tres.

Cuando John estaba en el escenario nadie era dueño de su mente. Dejaba de sentir el peso de su empleo sobre sus hombros y las palabras de su boca se deslizaban lentamente.
Qué gran sensación de libertad ha de sentir cada vez que destroza a su adversario, con una rima más aguda que la anterior, nadie lo puede bajar del escenario.

- ¡Se metió con su madre! 

Exclaman algunos en el público, mientras otros ríen por semejante oda a la vagina progenitora del otro músico. El sudor cae de su frente, pero eso no le nubla su visión. Inteligencias múltiples decían, tal vez no soy bueno para las matemáticas pero igual te estoy partiendo el culo en el escenario, pensaba John.

La vergüenza no le dará chance de réplica y si de algo sirve su lírica no dará cabida a devoluciones esporádicas de un adversario que con poca técnica intentará salvar un pelea que ya es obvio es su décima pérdida.

Y que John con rus rimas endiabladas no sabía que más agregar, ya ha callado a su contrincante y de la cima lo va a bajar. Media vuelta mostrando su trasero, le da la espalda por última vez, a ese rapero que con certeza se ha dado cuenta, que al soltar John el micrófono, al pastel le ha puesto la cereza.