No haces las escuadras. Sobrepasas por la derecha. Te pasas el semáforo en amarillo. Intentas cruzar a la izquierda desde el carril más lejano.
Seguramente en algún momento de tu vida haz realizado uno de estos pecadillos de la vía (a pesar de que no están enumerados todos), pero sé que no lo haces con mala intención. Sé que existe falta de información de algunas normas de tránsito. Que la ley de la “selva de cemento” te hace querer salir vencedor en cada cruce, en cada pique, en cada fila de carros y que el gen del “más vivo” está en cada uno de los habitantes de este pedazo de roca que llamamos Colombia, pero...
Me gusta pensar que esto desaparecerá. Que mientras está el trancón en una esquina con semáforo en rojo no acelerarás para evitar que quien hace la escuadra cruce libremente y sin peleas. Que cuando vayas a estacionar tu carro coloques las luces ANTES de parar el carro en la mitad de la vía. Que no detendrás tu automóvil en hora pico en el carril de velocidad solo para comprar aguacates para el almuerzo.
Que ahora en tu mente, cada una de las decisiones equivocadas que tomaste en la carretera, retumben y no te dejen olvidar que a diferencia de este escrito, conducir no se trata de ti. No estás solo ahí afuera y tienes que preocuparte por tus compañeros conductores tanto como cuidas un rayón en el techo de tu auto por la caída de una fruta del árbol que te da sombra cada vez que estacionas la nave frente a tu casa.
No existe una razón para no ser más generoso en la carretera y si te veo en la calle repitiendo los mismos errores no diré nada, callaré, ya lo sublimé, no lo pensaré, no te juzgaré. Sé que no lo haces con mala intención, pero...
Piénsalo.